NUESTRA HISTORIA
Nuestros fundadores eligieron este nombre para nuestra Congregación ya que al contemplar a Cristo crucificado, se dieron cuenta de que tendrían que dar su vida para aliviar el sufrimiento y el dolor de la humanidad.
Nacimos en la ciudad de México el 19 de enero de 1885, ese día dos hermanas María Ernestina y María Enriqueta Larrainzar, hijas de una familia mexicana, de ambiente cristiano y culto, y el Fraile Manuel María Ortiz, OF.M, decidieron fundar un Instituto religioso en favor de los más pobres.
Pero en el México de entonces no estaba permitido erigir conventos ni órdenes religiosas. Así que optaron por establecer una institución que, siendo en verdad una comunidad religiosa de vida mixta, apareciera por fuera como una sociedad filantrópica.
Nuestra Congregación es de Derecho Pontificio y fue aprobada por el Papa San Pío X el 14 de marzo de 1909, y nuestras constituciones actuales recibieron su aprobación definitiva de la Santa Sede en 1984.
Nuestro nombre fue, al principio, “Hijas del Calvario”, pero en 1958 debido al carisma y expansión, se decidió añadir lo de “Misioneras”.
Las Misioneras Hijas del Calvario hemos recibido de la Iglesia la misión que prolonga la que Cristo recibió del Padre: anunciar la Buena Noticia a los pobres y manifestar que el Reino de Dios está ya entre nosotros.
Nuestra Congregación fue agregada a la Tercera Orden Franciscana el 13 de abril de 1942, desde cuya fecha participa de las gracias concedidas por la Iglesia a dicha Orden.
Las siglas de la Congregación son: CMFC, “Congregatio Missionarum Filiarum a Calvario”.