Fundadores de la Congregación

Mª Enriqueta Larráinzar

Mª Enriqueta Larráinzar

Nace el 5 de julio de 1851 en la Ciudad de México, fue la cuarta hija del matrimonio Manuel Larráinzar y Manuela Córdova. Mª Enriqueta murió en la Ciudad de México el 18 de marzo de 1906. Creció en un ambiente profundamente cristiano y de un nivel económico elevado. La Palabra de Dios formó su corazón y su deseo de extender el Reino de Dios.

Mª Ernestina Larráinzar

Mª Ernestina Larráinzar

Nace el 23 de octubre de 1854 en Roma, en el Palacio Rúspoli, siendo su padre Ministro Plenipotenciario de México ante la Santa Sede. Mª Ernestina murió en la Ciudad de México el 16 de enero de 1925. En 1885, junto con su hermana Enriqueta, fundó la Congregación de las “Hijas del Calvario”. En espíritu de humildad dijo: “No reconozco más Fundador que un Dios-Hombre que expira en la Cruz.”

Fray Manuel María Ortiz OFM

Fray Manuel María Ortiz OFM

Nació en Cholula, Puebla, el 31 de agosto de 1856. Vistió el hábito Franciscano en 1877, realizó la profesión solemne en 1881 y fue ordenado sacerdote ese mismo año. Murió el 7 de febrero de 1892 en Cholula. Acompañó espiritualmente a las fundadoras en el nacimiento de la Congregación.

Consejos y Máximas de Ma. Ernestina Larráinzar

1. Que Dios sea el móvil de todas nuestras acciones, no buscando nunca nuestra propia satisfacción, sino lo que a Él le sea más agradable y redunde en su gloria.

2. Combatir en nuestro corazón el egoísmo, sacrificándonos por el bien ajeno, procurando ayudar a todos y servirles en cuanto podamos.

3. Nunca pasar indiferente al lado de una desgracia sin procurar remediarla, no por esperar ni gratitud ni recompensa, sino por el gusto de hacer el bien y cumplir con el precepto de Dios, que nos manda ver un hermano en cada uno de nuestros prójimos.

4. Nunca obrar con precipitación y ligereza, sino tener siempre grabada en nuestro corazón la máxima de la gran Santa Teresa de Jesús: “Pensar antes de obrar y no obrar para pensar”.

5. Evitar la ociosidad como el más peligroso y peor de todos los males, tener siempre el tiempo ocupado y metodizada nuestra vida, siendo constantes en observarla.

6. “Tener cada cosa en su lugar y un lugar para cada cosa”.

Ma. Ernestina Larráinzar

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