Carisma

La vivencia del Misterio de la Salvación. Don que las fundadoras y el fundador reciben, para: “Acompañar a la Santa Víctima del Gólgota en el lugar de tormento donde Jesús se vio abandonado de todos”, meditando y difundiendo por todas partes la devoción entusiasta a la Pasión,  Muerte y Resurrección del Señor y contemplado este Misterio, traducirlo en obras concretas; “con amor y gratitud, entregarse a remediar los sufrimientos de la humanidad doliente. “Pasar cerca de la desgracia y las lágrimas cual ángeles de consuelo para aliviar los infortunios de la vida y las miserias humanas, practicando el bien y contribuyendo a la felicidad de las demás”.  “Ir donde el bien del prójimo lo requiera” (Cfr. D. E. 32, 47).

FIN DE LA CONGREGACIÓN.

Contemplar el Misterio de la redención, viviendo el Carisma dado por el Espíritu Santo a las Fundadoras y Fundador, cuyos Estatutos se fundamentan exclusivamente en el “Santo Evangelio de nuestro Señor Jesucristo” (Cfr. D. E. 1. Const. 2), preceptos y consejos que se actualizan en la observancia de los deberes de todo cristiano: “amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo por Dios”, virtud que se expresa en observar con perfección el precepto del mismo Dios, “amarnos unos a otros como Jesucristo nos ha amado”. Se deriva de aquí, que las misioneras hijas del calvario, “con gratitud y amor dediquen la propia vida a aliviar los sufrimientos de la humanidad, rescatando signos de vida y esperanza, haciendo presente en el mundo los frutos de la Redención que Jesús realizó con su Misterio Pascual.

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