Colmenar Viejo

 

En plena Guerra Civil se fundo una comunidad en Colmenar Viejo a 30 Km. de Madrid. 

La obra fue abierta en el día 11 de Marzo de 1936, era una casa donada a la Parroquia para atender Ancianas pobres del pueblo. Durante muchos años ellas, residieron en esta casa donde también funcionaba una Escuela Infantil. Quienes asumen la misión fueron las hermanas: Altagracia Barbosa, Magdalena, Ma. de la Paz y Ma. Luisa.

Las hermanas, fueron obligadas a enfrentar tiempos muy difíciles de dolor, inseguridad, vivían de la caridad, ellas pasaban hambre, pero luchaban para que a sus “viejitas” no les faltase un pan y un poco de leche.

Veían la muerte “rozando su pellejo”, eran visitadas de vez en cuando por soldados, un día la Hna. Altagracia abrió la ventana y sacó la bandera mexicana y les dijo “atentar contra nosotras es atentar contra un país aliado a la Republica”, desde aquella ocasión, no las molestaron más.

La realidad de la gente les hacía sufrir mucho.

Sin embargo con generosidad realizaban todo y decían: “lo hacemos por amor a Nuestro Divino Redentor y unidas a El”, estos tiempos duros daban sentido a su Consagración.

Hacia los años 40 las hermanas sensibles a las necesidades del pueblo abren el Colegio Infantil “Niño Jesús” un espacio para acoger a la niñez del lugar, las Hnas. Se hacen cargo de ellas mientras sus padres trabajan en el campo. Las hermanas: Ma. Paz, Ma. Luisa, Asunción, y Verónica ya tenían experiencia en este campo y fueron las primeras maestras.

Las niñas fueron un bálsamo para las hermanas y para el pueblo con sus representaciones teatrales.
Después de la guerra corren períodos de progreso y llegaron mejores épocas para Colmenar con la inauguración de la Estación del tren, La Fundación Nuestra Señora de la Soledad recibe como donación un terreno de 5.834 metros para la construcción de una Residencia para Ancianos, los donadores fueron los hermanos Luis Bollaiz Rozalen, esta propiedad fue aceptada por el Sacerdote D. Juan Sánchez Díaz, Párroco y coordinador de la Fundación.

Dicha Residencia se inaugura el día Primero de Enero, se les dio preferencia a los ancianos que estaban en la casa de las hermanas en la calle de las Cadenas y se abrió la inscripción para otros.

El coordinador antes mencionado, firma un contrato junto con la Superiora Provincial de las Misioneras Hijas del Calvario, Hna. Josefina Campomar, en el que se establece que la Fundación deja en manos de la Congregación los servicios para el buen funcionamiento de la Residencia;

la Congregación da palabra de que mandará 6 hermanas que tengan vocación y preparación para este servicio y la Fundación se compromete a dar casa, alimento y una retribución económica a la Congregación.

En todos estos años de historia, de donación, de sacrificios por Amor a Dios y a los pobres, la Fundación, el Pueblo de Colmenar y las hermanas Misioneras Hijas del Calvario, han ido haciendo un camino para mejorar la calidad de vida de las Ancianas, no se ha buscado solo mejorar la parte externa del edificio, sino de tratar a las personas con toda la dignidad que tienen, la Residencia cuida y acompaña a la familia de las Ancianas para que todas se sientan responsables y se consideren familia.

Las Misioneras Hijas del Calvario todavía se encuentran aquí, actualmente son cuatro hermanas, hoy cambió mucho su misión, pero continúan escuchando, y sobretodo amando a cada persona que allí se encuentra, haciendo con ello que se descubra la presencia de Nuestro Divino Redentor en cada Anciana y en cada profesional que allí presta su servicio.

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